IZASKUM

IZASKUM

Soy Izaskun y pertenezco al Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Conocí el Movimiento hace muchos años, cuando era universitaria, pero en aquel momento creo que era demasiado joven y mi vida de fe era muy distinta a la de ahora, ya que, como a todos, los años nos aportan experiencia, conocimiento y también serenidad para ver lo divino y lo humano desde otra perspectiva más auténtica.

Como sabéis, la vida da muchas vueltas y la mía también las ha dado. Mi vida de fe ha experimentado muchos cambios. Desde esa fe que me infundieron mis progenitores, cuando, recién nacida, allá por los años 60, me llevaron a bautizar a la iglesia de San José de Barakaldo, momento en el que entré a formar parte de mi querida Iglesia Católica, con la que me identifico plenamente porque formo parte de ella. Después, mi tía Ela me llevaba de la mano a misa y al rosario a la iglesia del Carmen. Posteriormente, la Primera Comunión, la Confirmación, etc. A pesar de los altibajos que todos tenemos, motivados por el ambiente, las circunstancias personales y demás, creo que he tenido la suerte de encontrarme con personas que han influido positivamente en mi vida de fe y puedo decir que nunca, ni en los peores momentos, he podido prescindir de la presencia de Dios en mi vida.

Mi reencuentro con el Movimiento de Cursillos ocurrió un día que acudí a la iglesia de San Felicísimo de Deusto y vi un cartel. Llamé a uno de los teléfonos, hablé con Chelo y acudí a aquel cursillo, allá por 2007. Me gustó mucho la acogida que me dispensaron, el lenguaje claro y conciso con el que se expusieron los temas de las charlas, los ratos de oración en el sagrario, el ambiente fraterno. En aquel cursillo conocí a Rafa Saez, el que ha sido nuestro consiliario, sacerdote que me ha ayudado mucho en mi vida espiritual, y al que considero un gran amigo.

Después de ese Cursillo y obligada por las circunstancias laborales mi asistencia a las reuniones de comunidad era muy irregular. Algunos años después una enfermedad me mantuvo alejada de toda actividad, y después, tras reincorporarme y continuar con el trabajo y sus circunstancias, que me han tenido más que “absorbida”, finalmente he podido reincorporarme a la comunidad de Cursillos.

Lo primero que tengo que decir es que el acudir a la comunidad los lunes por la tarde está creando en mí un hábito del que cada vez me cuesta más prescindir. Tengo que reconocer que no siempre he tenido clara la dimensión comunitaria de la fe, pero en las reuniones de los lunes estoy empezando a saborear esas palabras de Jesús:”Donde dos ó más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos…”(Mateo 18,20). Por otro lado, el recuerdo y las oraciones por los enfermos, las peticiones por las necesidades humanas y espirituales y la acción de gracias me hacen sentirme en comunión con los seres humanos, representados por ese mundo que el Buen Dios, Señor de todo lo creado, sostiene entre sus amorosas manos de Padre. Quería comentaros también que, desde mi punto de vista,  en la comunidad todos sus miembros son, y deben ser, igual de importantes porque somos Iglesia y todos formamos en Cristo un solo Cuerpo y un solo Espiritu(1 Corintios 12(12-27)).“El que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para El Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” (Ga 6, 8)

Finalmente quería hablaros de la dimensión evangelizadora de la comunidad de Cursillos de Cristiandad. En este sentido, aunque en estos momentos está resultando difícil encontrar personas dispuestas a hacer la experiencia de Cursillos, el hecho de pertenecer al Movimiento me compromete aún más, si cabe, a dar testimonio de mi fe en Jesús con mi vida, a pesar de las dificultades y del cansancio en el camino, a pesar del desánimo, propio de mi naturaleza humana, pero en el sacramento de la Reconciliación encuentro un bálsamo maravilloso para continuar viviendo el día a día en la presencia de Dios y mirar al futuro con Esperanza, confiando en que algún día, cuando Dios quiera, pueda gozar de su presencia en la Vida Eterna.

Ultreyas