¡CURSILLO Nº 86 PARA GLORIA DE DIOS!

¡CURSILLO Nº 86 PARA GLORIA DE DIOS!

No dejamos de sorprendernos por las obras de Dios. Y en este Cursillo, el Espíritu Santo nos ha querido refrescar y revelar, que todo es obra suya.

Después de nuestro último Cursillo, tuvimos que suspender el que estaba previsto, pues hizo su aparición el COVID-19 el mismo mes que tenía proyectado celebrarse.

Ha pasado más de un año desde entonces, y con todas las dificultades que hemos vivido todos en este tiempo, no exento de incertidumbre y vaivenes, sin perder la confianza, seguíamos trabajando con la perspectiva puesta en su celebración. Por fin pudimos poner fecha al Cursillo: del 15 al 18 de julio, bajo la protección de la Virgen del Carmen.

La situación había cambiado, la Comunidad en todo este tiempo se había visto afectada sin actividad presencial, y sólo contábamos con tres candidatos a una semana de la fecha de inicio del Cursillo.

Pero estaba claro que Dios quería que este Cursillo se llevara a cabo. Somos su obra, nuestro carisma sigue siendo más actual y necesario que nunca.

Como siempre decimos, nosotros ponemos todo de nuestra parte y es el Espíritu Santo el que saca adelante el Cursillo. Así que nos pusimos a trabajar, algunos de nuestros hermanos, miembros del equipo del Cursillo, dieron testimonio en primera persona, por las parroquias de la diócesis alcalaína, de cómo Dios cambia la vida a través de un Cursillo de Cristiandad.

Y se obró el milagro, el Cursillo 86 pudo celebrarse, permitiendo contar con doce nuevos hermanos que han vivido la experiencia de amor de Dios derramada en el Cursillo. En todo momento con las precauciones y medidas de seguridad que la situación requería (test de antígenos al entrar, toma de temperatura periódica).

Esto nos abre de nuevo el corazón al Señor, y nos hace darle gracias y glorificarle por ser testigos y seguir contando con nosotros, el movimiento de Cursillos, para derramar su amor y hacer su obra en los demás, como hemos podido ver a lo largo de esos tres días del cursillo y en la clausura.

Pese a las fechas, el calor y la pandemia, la clausura ha tenido una gran participación, se notaba que todos teníamos deseo y necesidad de vernos y de alimentarnos de nuevo de los milagros de Dios que renuevan nuestra fe. Han asistido hermanos de todas las Ultreyas, muchos de ellos era la primera vez que los veíamos en persona después de muchos meses. La capilla grande estaba al completo. También hemos podido contar, como

siempre, con la presencia de nuestro querido obispo Don Juan Antonio, del que siempre agradecemos su apoyo y aliento.

¡Desde ahora ya podemos empezar trabajar por el Cursillo 87!

Un abrazo en el Señor

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